La temperatura del vino

Es importante controlar la temperatura del vino en el momento de servirlo, a cada tipo de vino le corresponde una determinada temperatura y debe alcanzarla en forma lenta y gradual. Los cambios bruscos atentan contra el vino. El vino se debe enfriar colocando la botella en nevera (nunca en el congelador) dos horas antes del descorche. La forma más rápida y elegante es utilizando una hielera, con hielo y agua.

La botella tipo flauta (que es más alargada) debe voltearse boca abajo durante unos minutos, con el fin de que se enfríe uniformemente. Los vinos blancos, rosados, tintos jóvenes, champaña, cavas y vinos espumosos se toman fríos, entre 6 y 10º C. El vino dulce es el que más frío se debe servir.

Los vinos tintos se sirven a la temperatura del comedor o chambré (16 a 18º C) y se debe tener la precaución de dejarlos atemperar lentamente, trasladando la botella al comedor con medio día de antelación y evitando un calentamiento rápido, como por ejemplo al colocar la botella encima de la chimenea, etc.

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